Una mirada a la ciencia que se está haciendo en ARG

Los optimistas viven más años

Los optimistas son los que obtienen la última sonrisa, según un estudio que muestra que el corazón se mantiene más saludable en éstos que en los gruñones.

Las personas que se describieron a sí mismas como altamente optimistas hace diez años, tuvieron menores índices mortales procedentes de enfermedades cardiovasculares y menores rangos de muerte en general que aquellos que son extremadamente pesimistas, encontraron en una investigación.

Las depresiones eran ya un factor de riesgo conocido, para problemas del corazón. Sin embargo, cualquier posible conexión entre un comportamiento positivo y las posibilidades de fallecer no había sido estudiada.

Hace varios años, un grupo en estudio – 999 hombres y mujeres de edades entre los 65 a 85 – contestaron un cuestionario sobre la salud, auto respeto, moral, optimismo y relaciones. Desde ese entonces, 397 de ellos han muerto. N. del T: No se aclara la proporción de hombres y mujeres en el grupo.

Los participantes optimistas tenían un 55 por ciento de menor riesgo de muerte por cualquier causa y un 23 por ciento de riesgo menor de morir por algún fallo del corazón.

¿Se benefician más los hombres?

El estudio, fue encabezado por Erik Giltay del Centro de Psiquiatría GGZ Delfland, en Holanda.

El optimismo puede funcionar mejor en proteger a los hombres que a las mujeres contra todas las incidencias de muerte, según mostró el estudio.

“No tenemos una idea muy clara del porqué”, le dijo Giltay a LiveScience, “sería muy interesante estudiar más a fondo las diferencias”. Una posible explicación de la diferencia, dijo, es que las posibilidades del estudio para detectar diferencias fueron mayores en los hombres debido a que hubo más fallecidos.

El optimismo protegió por igual a hombres que a mujeres contra las muertes provocadas por el corazón, entre los miembros del equipo estudiado. Los fallecimientos por causa del corazón es la causa número uno entre las mujeres: Una de cada tres muere por esa causa, según el National Heart, Lung and Blood Institute.

La imagen muestra la vista de las 4 cavidades del ventrículo izquierdo de un paciente con insuficiencia de la aorta y con hipertrofia ventricular izquierda. Crédito: National Heart, Lung and Blood institute.

Malos hábitos de los gruñones

El equipo de Giltay hace notar que las personas pesimistas pueden ser propensas a desarrollar malos hábitos y tener problemas que reducen las posibilidades de vida, como son el fumar, la obesidad y la hipertensión.

“Una predisposición a ser optimistas aparentó proporcionar un beneficio de supervivencia a sujetos de mayor edad con expectativas de vida que serían más cortas de no haber sido así”, comentaron los investigadores en una edición de noviembre del 2004 de Archives of General Psychiatry.

¿Cambiarían sus actitudes las personas si supieran que sus corazones pueden continuar latiendo? Eso sería una “pregunta intrigante para ser tocada en investigaciones futuras”, dijo Giltay por correo electrónico. “Sin embargo, se supone que el optimismo es una parte de la propia naturaleza (o personalidad), y esto también debería de ser estudiado más a fondo”.

Las investigaciones posteriores también requerirían para poder mostrar si el optimismo es similarmente bueno para la gente joven.

LA FILOSOFÍA TRANSHUMANISTA

“Un compromiso para superar los límites humanos en todas sus formas, incluyendo la extensión de la esperanza de vida, el aumento de la inteligencia, el incremento del conocimiento, el control total sobre nuestras personalidades e identidades y la capacidad de abandonar el planeta. Los transhumanistas buscan la consecución de estas metas a través de la razón, la ciencia y la tecnología.”

Esta es una definición muy amplia, que engloba todos los esfuerzos del ser humano por mejorarse a sí mismo y su entorno. Como ejemplos, se pueden considerar esfuerzos transhumanistas los de la ciencia en general, que busca ampliar nuestros conocimientos sin imponerse ningún límite, y en particular los de la medicina y la biología, que intentan mejorar y alargar nuestra vida mediante la comprensión de nuestra naturaleza y la aplicación de la tecnología; los de la ingeniería genética, que intenta comprender y aprender a modificar nuestro más intimo ser biologico para hacernos más adaptables; los de las ciencias de la información, proporcionándonos nuevos medios de almacenar y procesar dicha información; la psicología y la psiquiatría, profundizando en nuestros procesos mentales y alterándolos mediante terapias psicológicas y físicas; los de la astrofísica y la ingenieria, llevándonos un paso más lejos cada vez en el espacio y en el tiempo. El Transhumanismo toma la mejor tradicción del Humanismo y lo expande para abarcar las nuevas posibilidades.

Para comprender mejor este movimiento filosófico:
– Declaración Transhumanista : siete principios que definen el Transhumanismo.
– Principios Extropianos : el Extropianismo es una filosofía transhumanista que, además de adherirse a la Declaración Transhumanista, tiene sus propios principios.

Algunas asociaciones transhumanistas internacionales:
– Fastra (Foro y Asociación Transhumanista)
– The Transhuman Web Alliance
– World Transhumanist Association
En años recientes, el término trans o post-humano empieza a calar en la conciencia popular, convirtiéndose en un concepto del que casi todo el mundo ha oido hablar y cuyo significado es “algo más allá de lo humano”. Por ejemplo, hay quien lo utiliza para hablar de economía posthumanista: aquella que, evolucionando desde el capitalismo, funciona de manera ajena e independiente de las necesidades del ser humano. Este sistema económico es el que se está desarrollando actualmente, promovido por la globalización económica mundial.

LA SINGULARIDAD
El aumento de la capacidades del ser humano mediante la tecnología tiene su más radical expresión en la Singularidad. Como suele pasar casi siempre, existen varias definiciones de Singularidad. La más antigua, o al menos la más conocida, es la del Dr. Vernor Vinge, miembro del Departamento de Ciencias Matemáticas de la Universidad de San Diego (EE.UU.), expresada en una conferencia auspiciada por la NASA: la creación de una inteligencia superhumana, lo cual será el fin de la era humana tal como la conocemos.

En dicha conferencia (año 1993), el Dr. Vinge esboza los medios mediante los cuales dicha inteligencia superhumana podría crearse, así como las posibles consecuencias y acciones que se podrían tomar para intentar que el ser humano no sea del todo borrado del mapa. Además, explica su punto de vista respecto a la inevitabilidad de este hecho e incluso predice que ocurrirá entre los años 2005 y 2030, si las tendencias de desarrollo tecnológico y científico se mantienen hasta entonces.

Sobre el mismo tema, recientemente, durante el trancurso de la entrega de los premios UPC 2002 de Ciencia Ficción, el Dr. Vinge ha dado una conferencia en Barcelona la cual se puede leer siguiendo el link que viene a continuación.